Despertamos del sueño. Habíamos perdido los dos tomos que teníamos en manos de los Eliminadores. En los últimos dos días habíamos visto a cuatro de nuestroa amigos. No me imaginaba que ellos eran eliminadores, o que habíamos fallado esa misión. Pero habóamos logrado salvar a alguien y ya no estaría en el juego del escritor. Había una forma de salvarlos a todos, de acuerdo con las palabras del Editor, a quien habíamos encontrado el primer. Si logramos reunir y destruir los siete tomos malditos, el Escritor perdería todo su poder y regresaríamos al 29 de octubre, antes de que todo ocurriera. Era noviembre 2, muy temprano cuando llegó el mensaje.
-¿Se referirá al parque que está detrás del instituto de ciencias sociales?- preguntó Alma
-Probablemente- Dije -El estilo de redacción del escritor me parece muy familiar-
Esa vez estábamos en el instituto de medicina. Corrimos por enmedio del área residencial y a través del instituto de ciencias sociales para llegar al parque. Quedaban doce minutos en el contador.
-Tiempo, necesitamos tiempo- Dije
-¡En el museo!- Dijo Alma -"Veninte minutos para hacerlo inmortal" En el museo hacen réplicas de concreto de varias estatuas-
Corrimos hacia el museo, y como de costumbre las Pesadillas bloqueaban nuestro paso, para nuestra suerte la mayoría caía sin tener que dispararles, logramos entrar al museo quedaban siete minutos. En el centro de la explanada esta Miguel atado al suelo en un dentro de un cuadro de madera. A un lado había un trompo listo para vaciar el cemento.
-¡Alma hacia allá!- Dije señalando hacia una de las réplicas- ¡Uno de los tomos!-
Solo teníamos tiempo para hacer una cosa. Si salávamos a Miguel caeríamos incoscientes y perderíamos el tomo. Si íbamos a por el tomo, Miguel moría y se convertiría en un Eliminador.
-Ve por el tomo- le dije a Alma -Yo intentaré salvar a Miguel.
Ambos corrimos. Solamente quedaban seis minutos.
Alma trepó a la réplica del muro de quetzalcóatl, mienras yo trataba de deterner la máquina y rescatar a Miguel.
Cuando logré deshacer las ataduras sentí una pistola detrás de mi nuca. Voltée a ver hacia la estatua de Qutzalcóatl. Alma y el tomo ya no estaban.
-Hiciste un biuen trabajo- Me dijo la voz detrás mía- Sin embargo es hora de partir caminos-
-Olvidas- Dije- Que so yo muero todos morimos- Me levanté lentamente con el revólver en mi cabeza.
-Siempre supiste como ser sutil- Le dije
-Siempre me ha gustado molestarte-
-De todas las personas nucna creí que tu ayudaras al Escritor de forma voluntaria-
-Bueno- Me dijo- Tu rechazaste la oportunidad y preferiste jugar con Alma-
-¿Qué le has hecho?-
-Ah, tu Alma, cayó "accidentalmente" de la estatua de Quetzalcóatl-
-Eres un desgraciado-
-Nunca supiste escoger lo que era los más convieniente, Xavier-
-Y tu nuncta tuviste buen equilibrio- Arrojé todo mi peso sobre el y cayó al suelo. Tomé su revólver y lo puse en su nuca.
-Dile a tu Escritor que el juego no ha acabado aún-
Dos Eliminadores llegaron a llevarse a su compañero, no pude ver sus rostros. Miguel despertó de su sueño y yo corrí a buscar a Alma, todo parecía terminado por ese día, sin embargo, la misión no había acabado aún.
"Hay jardines demasiado grandes en donde la gente puede llegar a perderse.
eso le pasó a Miguel... Las arenas del tiempo ya van en su contra.
Supongo que en veinte minutos bastarán para hacerlo inmortal"
eso le pasó a Miguel... Las arenas del tiempo ya van en su contra.
Supongo que en veinte minutos bastarán para hacerlo inmortal"
-¿Se referirá al parque que está detrás del instituto de ciencias sociales?- preguntó Alma
-Probablemente- Dije -El estilo de redacción del escritor me parece muy familiar-
Esa vez estábamos en el instituto de medicina. Corrimos por enmedio del área residencial y a través del instituto de ciencias sociales para llegar al parque. Quedaban doce minutos en el contador.
-Tiempo, necesitamos tiempo- Dije
-¡En el museo!- Dijo Alma -"Veninte minutos para hacerlo inmortal" En el museo hacen réplicas de concreto de varias estatuas-
Corrimos hacia el museo, y como de costumbre las Pesadillas bloqueaban nuestro paso, para nuestra suerte la mayoría caía sin tener que dispararles, logramos entrar al museo quedaban siete minutos. En el centro de la explanada esta Miguel atado al suelo en un dentro de un cuadro de madera. A un lado había un trompo listo para vaciar el cemento.
-¡Alma hacia allá!- Dije señalando hacia una de las réplicas- ¡Uno de los tomos!-
Solo teníamos tiempo para hacer una cosa. Si salávamos a Miguel caeríamos incoscientes y perderíamos el tomo. Si íbamos a por el tomo, Miguel moría y se convertiría en un Eliminador.
-Ve por el tomo- le dije a Alma -Yo intentaré salvar a Miguel.
Ambos corrimos. Solamente quedaban seis minutos.
Alma trepó a la réplica del muro de quetzalcóatl, mienras yo trataba de deterner la máquina y rescatar a Miguel.
Cuando logré deshacer las ataduras sentí una pistola detrás de mi nuca. Voltée a ver hacia la estatua de Qutzalcóatl. Alma y el tomo ya no estaban.
-Hiciste un biuen trabajo- Me dijo la voz detrás mía- Sin embargo es hora de partir caminos-
-Olvidas- Dije- Que so yo muero todos morimos- Me levanté lentamente con el revólver en mi cabeza.
-Siempre supiste como ser sutil- Le dije
-Siempre me ha gustado molestarte-
-De todas las personas nucna creí que tu ayudaras al Escritor de forma voluntaria-
-Bueno- Me dijo- Tu rechazaste la oportunidad y preferiste jugar con Alma-
-¿Qué le has hecho?-
-Ah, tu Alma, cayó "accidentalmente" de la estatua de Quetzalcóatl-
-Eres un desgraciado-
-Nunca supiste escoger lo que era los más convieniente, Xavier-
-Y tu nuncta tuviste buen equilibrio- Arrojé todo mi peso sobre el y cayó al suelo. Tomé su revólver y lo puse en su nuca.
-Dile a tu Escritor que el juego no ha acabado aún-
Dos Eliminadores llegaron a llevarse a su compañero, no pude ver sus rostros. Miguel despertó de su sueño y yo corrí a buscar a Alma, todo parecía terminado por ese día, sin embargo, la misión no había acabado aún.
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