Mis amigos estaban en peligro y todo era mi culpa. Había logrado salvar a Alma de la gélida trampa del Escritor, ahora ella y yo debíamos rescatar a los demás. No tenía idea de quienes estaban en el juego, o quienes eran las víctimas, o a quienes el Escritor les había lavado el crebro convirtiéndolos en Eliminadores.
Consulté mi móvil. Era octubre treinta y uno "Feliz halloween" pensé sarcásticamente. Alma aún no había despertado del sueño inducido por la hipnosis del Escritor, siempre que trataba de recordar como me habían hipnotizado mi cabeza dolía o veía las macabras imágenes de las torturas de mis amigos. Nos habían programado para caer inconscientes cuando la misión del día se cumpliera por cualquiera de los jugadores.
Alma despertó, con la tipica ansiedad que también era producto de la hipnosis. Salimos de la bodega en la que estábamos. El día anterior, o "Día Cero" habíamos caído en la pista de hielo donde Alma estaba encerrada, me preguntaba si el sueño inducido era para confundirnos y hacernos perder el tiempo al despertar en un lugar distinto cada vez y a diferente hora del día.
Parecía ser medio día, el sol artificial del domo que reproducía con fidelidad a la ciudad en donde vivíamos quemaba igual que el de verdad. El mensaje de la retorcida misión del Escritor llegó a nuestros móviles al mismo tiempo.
Alma se llevó la mano a la boca, yo cerré mi puño con todas mis fuerzas. El contador apareció en la pantalla del móvil y comenzamos a correr. Ese desgraciado tenía a Fify, y si no nos dábamos prisa en encontrarla la quemaría viva. Corrimos por instinto al institudo de ingeniría, sin embargo otro mensaje llegó a los móviles
Solamente teníamos tiempo para revisar dos de los tres complejos en donde estaban los institutos de la universidad.
Corrimos hacia el instituto más cercanos, que era el instituto de medicina. Tuvimos que saltar la reja para poder entrar. El único lugar donde se podía encontrar material para hacer una hoguera era la biblioteca. Hubiera sido muy fácil llegar si no hubiera sido por las Pesadillas- criaturas creadas a partir de los malos pensamientos y sentimientos de las personas- que infestaban el lugar.
-Si tratan de detenernos es por que vamos por buen camino- Dijo Alma- Pero ¿Cómo vamos a enfrentar a esas cosas?-
Una persona encapuchada apareció frente a nosotros y arrojó una bolsa
-El Escritor quiere un juego justo- Dijo y desapareció. Tenía una voz fememina que me era familiar
-¡¿Cómo puede ser justo alguien que hace esto con las personas?!- Exclamé, pero la sombra ya se había ido.
Examinamos el contenido de la bolsa. Dentro había armas de fuego y municiones. Tomé una y la extendí a Alma. Ella se limitó a mirarmem su mirada lo decía todo
-A mi tampoco me gusta la idea- le dije- Pero, tal vez nosotros seamos los únicos que podamos salvar a nuestros amigos... Solo tenla por si acaso-
Tomé la pistola. La única vez que tuve que usar un arma fue cuando mi papá me enseñó disparar. Cambié el contenido de mi mochila a una de esas mochilas que se ponen en la espalda, Alma hizo lo mismo.
Logramos llegar a la biblioteca sin ningún percance. Revisé el contador. Habían pasado quince minutos. La biblioteca estaba vacía, comenzamos a buscar por cada una de las salas, en la última sala de la biblioteca había alguien.
-¡No dispares!- Me dijo la voz, bajé mi arma y ví quien era la persona que estaba ahí
-¡Eva!- Dijo Alma -¡Estás bien!- Dijo. Eva sostenía un arma en sus manos estaba temblando, no sie si era por el frío de la sala o de ansiedad
-Estaba con Ismael- Nos dijo- Me dio un arma y me dijo que esperara aquí, que iría al instituo de ingeniería a buscar a fify-
Entonces Eva e Ismael están dentro del juego también pensé.
-Debemos ir al instituto de ciencias sociales entonces- Dije- Ismael puede tener las cosas bajo control- Los tres salimos del instituto de medicina con rumbo al instituto de ciencias sociales
"No confíes en nadie. No le creas a nadie. Solamente confía en tu compañero"
Consulté mi móvil. Era octubre treinta y uno "Feliz halloween" pensé sarcásticamente. Alma aún no había despertado del sueño inducido por la hipnosis del Escritor, siempre que trataba de recordar como me habían hipnotizado mi cabeza dolía o veía las macabras imágenes de las torturas de mis amigos. Nos habían programado para caer inconscientes cuando la misión del día se cumpliera por cualquiera de los jugadores.
Alma despertó, con la tipica ansiedad que también era producto de la hipnosis. Salimos de la bodega en la que estábamos. El día anterior, o "Día Cero" habíamos caído en la pista de hielo donde Alma estaba encerrada, me preguntaba si el sueño inducido era para confundirnos y hacernos perder el tiempo al despertar en un lugar distinto cada vez y a diferente hora del día.
Parecía ser medio día, el sol artificial del domo que reproducía con fidelidad a la ciudad en donde vivíamos quemaba igual que el de verdad. El mensaje de la retorcida misión del Escritor llegó a nuestros móviles al mismo tiempo.
"Stefanía se siente muy sola en la universidad, necesita ver a sus amigos....
por cierto ¿Les agradan las hogueras? No creo que quieran perderse esta
comenzará dentro de cuarenta y cinco minutos. Si se dan prisa llegarán
antes de que la enciendan"
por cierto ¿Les agradan las hogueras? No creo que quieran perderse esta
comenzará dentro de cuarenta y cinco minutos. Si se dan prisa llegarán
antes de que la enciendan"
Alma se llevó la mano a la boca, yo cerré mi puño con todas mis fuerzas. El contador apareció en la pantalla del móvil y comenzamos a correr. Ese desgraciado tenía a Fify, y si no nos dábamos prisa en encontrarla la quemaría viva. Corrimos por instinto al institudo de ingeniría, sin embargo otro mensaje llegó a los móviles
"Por cierto, hay tres complejos universitarios en su universidad"
Solamente teníamos tiempo para revisar dos de los tres complejos en donde estaban los institutos de la universidad.
Corrimos hacia el instituto más cercanos, que era el instituto de medicina. Tuvimos que saltar la reja para poder entrar. El único lugar donde se podía encontrar material para hacer una hoguera era la biblioteca. Hubiera sido muy fácil llegar si no hubiera sido por las Pesadillas- criaturas creadas a partir de los malos pensamientos y sentimientos de las personas- que infestaban el lugar.
-Si tratan de detenernos es por que vamos por buen camino- Dijo Alma- Pero ¿Cómo vamos a enfrentar a esas cosas?-
Una persona encapuchada apareció frente a nosotros y arrojó una bolsa
-El Escritor quiere un juego justo- Dijo y desapareció. Tenía una voz fememina que me era familiar
-¡¿Cómo puede ser justo alguien que hace esto con las personas?!- Exclamé, pero la sombra ya se había ido.
Examinamos el contenido de la bolsa. Dentro había armas de fuego y municiones. Tomé una y la extendí a Alma. Ella se limitó a mirarmem su mirada lo decía todo
-A mi tampoco me gusta la idea- le dije- Pero, tal vez nosotros seamos los únicos que podamos salvar a nuestros amigos... Solo tenla por si acaso-
Tomé la pistola. La única vez que tuve que usar un arma fue cuando mi papá me enseñó disparar. Cambié el contenido de mi mochila a una de esas mochilas que se ponen en la espalda, Alma hizo lo mismo.
Logramos llegar a la biblioteca sin ningún percance. Revisé el contador. Habían pasado quince minutos. La biblioteca estaba vacía, comenzamos a buscar por cada una de las salas, en la última sala de la biblioteca había alguien.
-¡No dispares!- Me dijo la voz, bajé mi arma y ví quien era la persona que estaba ahí
-¡Eva!- Dijo Alma -¡Estás bien!- Dijo. Eva sostenía un arma en sus manos estaba temblando, no sie si era por el frío de la sala o de ansiedad
-Estaba con Ismael- Nos dijo- Me dio un arma y me dijo que esperara aquí, que iría al instituo de ingeniería a buscar a fify-
Entonces Eva e Ismael están dentro del juego también pensé.
-Debemos ir al instituto de ciencias sociales entonces- Dije- Ismael puede tener las cosas bajo control- Los tres salimos del instituto de medicina con rumbo al instituto de ciencias sociales
"No confíes en nadie. No le creas a nadie. Solamente confía en tu compañero"
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